Empieza por lo que quieres hacer
La asistencia personal permite preparar apoyos para desarrollar tu vida con mayor autonomía: estudiar, trabajar, moverte, participar en actividades o realizar tareas cotidianas que elijas. El artículo 19 de la Ley 39/2006 la prevé mediante una prestación económica destinada a contratar asistencia durante las horas que establezca el PIA, en cualquiera de los grados de dependencia. No se limita a un diagnóstico ni a estar trabajando.
Para pedirla, explica tus objetivos y los apoyos necesarios para realizarlos. Es distinto decir «necesito ayuda» que describir qué tarea no puedes completar, en qué entorno, con qué frecuencia y qué decisión quieres conservar. Separa lo que eliges tú, la asistencia material necesaria y lo que ya cubren otros apoyos.
Prepara un plan breve de apoyos
- Objetivo propio y actividad: qué quieres hacer, dónde y cuándo.
- Tareas de asistencia: desplazamiento, comunicación, organización o apoyo material que necesitas para esa actividad.
- Tiempo estimado: días, duración por tarea, variación entre semanas y cómo lo has observado.
- Preferencias: forma de recibir el apoyo, comunicación, horarios y participación en la selección.
- Apoyos ya disponibles y huecos reales: servicios, productos de apoyo y ayuda ocasional, sin presentar esta última como asistencia diaria.
- Ejecución: quién podría prestar la asistencia, qué acreditación o formación se exige en el territorio y qué documentos demostrarían las horas y su finalidad.
Puedes utilizar el diario de actividades, barreras y apoyos para reunir observaciones. Su registro no fija horas de prestación ni una puntuación. Resume después las tareas relevantes para tu proyecto, evitando adjuntar información clínica que no aporte a esa decisión.
Pide que tu propuesta se valore en el PIA
Si no tienes dependencia reconocida, identifica primero ese procedimiento. Si ya tienes grado y un PIA que no responde a tus circunstancias, solicita su revisión y concreta la asistencia personal que propones. Los artículos 14 y 29 exigen participación, consulta accesible y apoyos para expresar voluntad, deseos y preferencias.
La preferencia no concede automáticamente un importe o un número de horas, pero debe formar parte de la valoración. Si excepcionalmente los servicios sociales se apartan de ella, el artículo 29 exige motivarlo y acreditar que se agotaron las opciones para respetarla. Pide que la respuesta distinga la necesidad reconocida, la modalidad y la ejecución efectiva.
Comunica los cambios personales o del entorno que afecten a las necesidades. Si se modifica o extingue una prestación por variación de requisitos, el artículo 29.4 prevé audiencia. La guía de revisión de dependencia y PIA ayuda a separar revisión del grado y adaptación de los apoyos.
Comprueba contratación y justificación antes de comprometer un gasto
Solicita al órgano territorial las condiciones de acreditación, formación, contratación y justificación de la asistencia. El artículo 19 obliga a las administraciones a velar por las condiciones laborales y de formación y a supervisar que el dinero se destina a su finalidad. No convierte cualquier ayuda doméstica, ni cualquier contrato con un conocido, en asistencia personal financiable.
Identifica quién contrata, a quién y con qué régimen; servicios de una entidad, trabajo autónomo y contratación laboral tienen obligaciones diferentes. Si el documento o presupuesto se refiere a tareas domésticas generales, comprueba si responde realmente a las tareas de asistencia reconocidas y qué contratación resulta adecuada. No des por válida la relación laboral especial del hogar sólo por desarrollarse parte del apoyo en una vivienda.
Conserva resolución, contrato o encargo, facturas o nóminas que procedan, pagos y registro de la asistencia prestada. Una propuesta de once horas y una factura no prueban, por sí solas, que esas horas estén reconocidas o sean reembolsables. La compatibilidad con otros servicios depende del régimen territorial y del PIA aplicables.
Ejemplo ficticio para formación y participación
Elena quiere asistir a un curso y a una actividad comunitaria. Estima dos horas de apoyo en cuatro días para desplazarse y participar, más una hora en otros tres días para tareas vinculadas a su proyecto: 4 × 2 + 3 × 1 = 11 horas semanales. Documenta qué tareas son, qué apoyo ya recibe y las semanas en que cambia el horario.
Presenta esa estimación en la revisión del PIA y pregunta por la acreditación y el modo de contratación exigidos en su comunidad. Las once horas son su propuesta, no una intensidad mínima legal ni una concesión. Después contrasta las horas reconocidas con la asistencia que realmente se activa y conserva los documentos de ejecución.
Si falta reconocimiento o ejecución
Distingue una resolución que no valora tu propuesta, un reconocimiento pendiente de activar y un desacuerdo con la persona o entidad que presta la asistencia. Conserva la respuesta y el registro de lo que se pidió. La guía de demoras en dependencia trata los retrasos; la prestación de cuidados familiares es otra modalidad, con titularidad y requisitos propios.